
Lucir una piel resplandeciente, con un aspecto saludable, hidratada y luminosa es posible con uno de los antioxidantes más potentes conocidos hasta el momento: La Vitamina C.
Este agente que evita el envejecimiento prematuro está al alcance de nuestras manos, pues lo encontramos en alimentos como la naranja, fresa, papaya, kiwi, mango, perejil o aguacate, sin embargo, su uso tópico debe ser como ingrediente activo de productos de cosmética profesional. A su vez, esta aplicación aporta una mayor efectividad y resultados visibles.
En los últimos años se ha convertido en uno de los infaltables en la rutina diaria debido a sus beneficios, como dar gran luminosidad al rostro, unificar el tono de la piel, difuminar líneas de expresión y arrugas, eliminar los signos del cansancio y combatir contra el fotoenvejecimiento.
En este artículo, queremos hacerte partícipe de algunas curiosidades sobre este ingrediente tan apetecido en el sector de la cosmética.
¿Sabías que cada 0,49 segundos se registra una búsqueda en Google con el término “Vitamina C”? De ellos, casi la mitad están relacionados con la piel.
La Vitamina C no es solo el ingrediente favorito de los clientes, sino también de los centros de estética. Pero, ¿qué es lo que la convierte en la favorita en el sector del cuidado de la piel?
Inmaculada Vivó, Directora Técnica de Germaine de Capuccini responde, aclara y justifica la veracidad (o no) de algunos mitos relacionados con la Vitamina C.
“Si tomo zumo de naranja a diario, mi piel no necesita un cosmético con Vitamina C”
FALSO – Nuestro organismo no es capaz de sintetizar Vitamina C y la dosis diaria necesaria debemos obtenerla de la ingesta alimenticia. Esta es esencial para la síntesis de colágeno y esta proteína está presente en la piel, los vasos sanguíneos, músculos, tendones, cartílagos y del tejido conectivo que envuelve los órganos vitales. Así pues, un zumo de naranja no es suficiente para “abastecer” todas estas necesidades.
“La Vitamina C no se debe aplicar en verano”
FALSO – Todo lo contrario. El efecto antioxidante de la Vitamina C defiende a la piel de la agresión de los radicales libres generados por la radiación solar. En verano, las horas de irradiación son más que en invierno, por lo que si los niveles de Vitamina C no son suficientes, la generación de radicales libres se dispara dejando a la piel al descubierto.
“Los cosméticos con Vitamina C manchan la piel”
FALSO – Siempre y cuando la Vitamina C esté bien formulada, no tiene por qué manchar la piel.
Es cierto que el ácido ascórbico es fotosensible y se altera con facilidad en contacto con la luz, pero no es fotosensibilizante, por lo que una vez absorbido por la piel, no genera ningún tipo de alteración.
“La Vitamina C es recomendable para todo tipo de pieles”
VERDADERO – Por sus acciones en la piel, la Vitamina C es apta para todo tipo de pieles: grasas, normales, secas… de cualquier género o edad.
No obstante, es interesante saber que la Vitamina C Pura es un ácido, por lo que las pieles muy sensibles o intolerantes pueden sentir cierta sensación de picazón o irritación al aplicarla. Esta sensación se disipa espaciando la aplicación hasta que la piel se acostumbra.
“A mayor concentración de Vitamina C, mayores beneficios en la piel”
FALSO – Que la eficacia de la Vitamina C sea dependiente de la dosis aplicada, no significa que a mayor concentración, mayores beneficios.
Va a depender de las características y la capacidad de la formulación para facilitar la liberación del principio activo en la piel.
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